Un nuevo Rulfo

Martín Solares

Entrevista a Gabriel Iaculli

Juan Rulfo reaparece en Francia. Luego de tres años de negociaciones con Carmen Ballcells, Gallimard consiguió los derechos para publicar una nueva traducción al francés de uno de los libros más importantes del siglo, según consenso internacional: El llano en llamas. El responsable de esta nueva versión es Gabriel Iaculli, que antes había traducido El gallo de oro y otros textos para el cine. Iaculli también es el traductor al francés de otros grandes cuentistas de la narrativa latinoamericana, como Horacio Quiroga, Julio Ramón Ribeyro o Augusto Roa Bastos; del Oppiano Licario de Lezama Lima, de novelistas como César Aira, Rodrigo Fresán, Almudena Grandes, Osvaldo Soriano, Manuel Vicent y de dos autores mexicanos: Alberto Ruy Sánchez y Jorge Volpi.

El hecho de que la primera traducción de Pedro Páramo (Gallimard, 1959), pasase casi inadvertida en este país a Gabriel Iaculli le parece que se debe a la elección del traductor. En su opinión, habría que rehacer esta versión desde el principio, pues "se pierde la sutileza de Rulfo, lo cual complica de manera inútil la transición entre los vivos y los muertos". Con esta convicción y su experiencia previa, el traductor cuenta cómo buscó que El llano en llamas fuera también Le llano en flammes.

-Ya existía una traducción de los cuentos de Rulfo. ¿Por qué hacer una nueva versión?

-Sobre todo porque en la anterior traducción -Iaculli se refiere a Le plain en flammes- el tono no estaba logrado. La otra versión era justa, no puedo decir que haya sido inexacta, pero faltaba un trabajo de reescritura que diera vida a las historias. Era una traducción muy plana, donde el problema era la pérdida del color original. Por ejemplo, palabras como "indio" o "campesino", que en México son habituales, al ser traducidas al francés creaban un tono que no correspondía en absoluto al medio social en que las historias se desarrollan.

-¿Cómo logró transmitir el tono original?

-Reconozco que es muy difícil conseguir el tono de Rulfo, traducir al francés cosas que en español están implícitas. En mi caso, antes de empezar a trabajar investigué cada problema e incluso traté de formarme una idea precisa de la categoría social a que correspondía cada personaje -como el profesor de Luvina, por ejemplo. Por tener amigos mexicanos, conozco bien esa cortesía mexicana, a veces un poco ambigua, que hay entre las personas, y faltaba que la traducción transmitiera eso, pues ciertas cosas no se expresaron claramente o no sonaban naturales. Se requería una especie de reinterpretación para que el lector francés entendiera quién estaba contando las historias. La anterior traducción flaqueaba por ahí.

-¿Hay algún autor francés emparentado con Rulfo?

-Jean Giono. En cuanto a la musicalidad, están Julien Gracq y otros autores que hacen cantar la lengua, pero Rulfo no tiene nada que ver con sus temas. Rulfo cuenta la muerte de una región, como Giono. Lo que Jean Giono hizo por la Provenza y William Faulkner por el sur de los Estados Unidos, Rulfo lo hizo por los llanos mexicanos. Si algo tienen en común Faulkner, Giono y Rulfo es la pertenencia a un territorio que está en camino de desaparecer. Cada uno construye una especie de coro sagrado que atestigua la desaparición del mundo, una suerte de réquiem, lleno de dolor y de grandeza. En Rulfo hay una especie de ritual, un encanto ante la maravilla de ese mundo que va a desaparecer.

-Para traducir a Rulfo, ¿se apoyó en los textos de Giono?

-No, definitivamente. Yo me niego a recurrir a regionalismos franceses para traducir ciertas coloraciones. Es evidente que pensé en Jean Giono, sin embargo me negué a tomar sus expresiones. Alterar la regionalidad de El llano en llamas sería inconcebible. Copiar regionalismos locales es una solución inadecuada, pero es lo que han hecho otros traductores, como el responsable de traducir a Dante en la colección de La Pleiade. Este sustituyó todos los regionalismos italianos por regionalismos franceses y dotó a los personajes de un lenguaje arcaico que en mi opinión no funciona.

-En el caso de El llano en llamas, ¿Cuál fue el cuento más difícil de traducir, debido a su complejidad estilística?

-Puedo mencionar "El hombre", donde hay cuatro narradores de escasa preparación, que se ceden la palabra de manera sucesiva. Entre el primero y el último hay una diferencia de lenguaje y de tono considerable, que es premeditada. El reto era traducir esta forma de pertenencia a la tierra con sencillez, usando un vocabulario simple, pero sin dejar de transmitir la complejidad del pensamiento de Rulfo o de recrear el universo del narrador. Por eso evité usar un lenguaje intelectual o analítico, sino que me propuse hacerlos hablar con sencillez, en un tono que si bien fuera popular no hiciera concesiones, hasta llegar al pastor que cuenta la muerte del protagonista. Había que descubrir lo que estaba implícito, como esta relación con el paisaje, que para los mexicanos puede ser evidente, pero que para un lector francés no lo es. Por otro lado, "Luvina" fue el cuento que me dio menos problemas. Se trata de una historia más descriptiva, donde la persona que habla es un maestro, y por lo tanto un ser más instruido, gracias a lo cual escuchamos un lenguaje más articulado que el del resto de los campesinos. Es mi cuento favorito, porque mientras el viento sopla hay una orquestación que acompaña a la palabra. Se nota la presencia del viento en el relato.

-¿Tuvo dificultades para traducir algún cuento, debido a diferencias culturales?

-Sí, cuando trabajaba en "Es que somos muy pobres", encontré que el problema estaba en dos cosas: por un lado, que era un niño el que hablaba, pero al mismo tiempo, que se trataba de un niño de otra cultura, que los franceses no conocen, así que las complicaciones crecieron. Lo que tiene de extraordinario Rulfo es que usa pocos elementos pero son muy emotivos. La de El llano en llamas es una lengua hablada por personajes humildes, con toques hasta cierto punto "familiares" o "afectivos". Así hay que traducirla. Yo corregí este cuento durante semanas y aún en la relectura, al corregir las últimas pruebas, me dí cuenta que debía trabajarlo todavía, porque algo me dejaba insatisfecho. Me sentí obligado a hacer un trabajo suplementario para mantener la inocencia del niño sin perder la visión trágica del autor. Rulfo es de los pocos autores que han recreado el sentimiento de fatalidad que viene de los trágicos griegos. Cuando los críticos se refieren al despojamiento de los personajes homéricos, yo insisto en que podrían estar hablando de Rulfo. Tiene a la vez una austeridad y una gran expresividad. A cada instante está sugiriendo una profundidad escondida en tanta simplicidad, que es como la punta del iceberg, por la cual se adivina todo un continente invisible. Esta capacidad sólo se encuentra en la tragedia griega, en Faulkner, y muy notablemente en Rulfo, donde la nobleza humana se hace muy presente. Rulfo elige a los seres más desprotegidos, que están a merced de las fuerzas de la naturaleza y del poder político, sin ningún medio de sustraerse a la fatalidad que les acecha. Esto se nota particularmente en "¿No oyes ladrar los perros?". Allí Rulfo extrae cierta cosa esencial en la relación entre el padre y su hijo. A pesar de que este último es un asesino, su padre no puede darle una condena total, y trata de comprenderlo sin juicio moral ni interpretación psicológica.

-En suma, ¿qué le aportará Rulfo al lector francés?

-Una dimensión trágica, que está ausente en Francia por completo.

Con la amable autorización de La Jornada


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Après trois ans de négociations avec Carmen Ballcells, Gallimard a obtenu les droits pour la publication d'une nouvelle traduction en français de l'un des livres les plus importants du siècle, selon un consensus international: el llano en llamas. Le responsable de cette nouvelle version est Gabriel Iaculli, qui auparavant avait traduit El gallo de oro ainsi que d'autres textes pour le cinéma. Iaculli est aussi le traducteur en français d'autres grands conteurs de la narration latino-américaine tels que Horacio Quiroga, Julio Ramón Ribeyro ou Augusto Roa Bastos; de l'Oppiano Licario de Lezama Lima, de romanciers comme Cesar Aira, Rodrigo Fresán, Almudena Grandes, Osvaldo Soriano, Manuel Vincent et de deux auteurs mexicains : Alberto Ruy Sánchez et Jorge Volpi.

Pour Gabriel Iaculli, le fait que la première traduction de " Pedro Páramo " (Gallimard, 1959) soit passée presque inaperçue dans ce pays est dû aux choix du traducteur. D'après lui, il fallait refaire cette version, car " on perd la subtilité de Rulfo, ce qui complique d'une manière inutile la transition entre les vivants et les morts ". Avec cette conviction et de par son expérience, le traducteur raconte comment il veilla à ce que El llano en llamas fût aussi Le llano en flammes.

- Il existait déjà une traduction des contes de Rulfo. Pourquoi en faire une nouvelle version ?

- Surtout parce que dans la traduction précédente - Iaculli parle de " La plaine en flammes " - le ton n'y était pas. L'autre version était juste, je ne peux pas dire qu'elle était inexacte, mais il manquait un travail de réécriture qui donne vie aux histoires. C'était une traduction assez plate dont le problème était la perte de la couleur originale. Par exemple, la traduction en français de la langue savoureuse et imagée des "campesinos", créait un ton qui ne correspondait absolument pas au milieu social dans lequel les histoires se développent.

- Comment avez-vous réussi à transmettre le ton original ?

- J'avoue qu'il est difficile d'arriver au ton de Rulfo, de traduire en français des choses qui sont implicites en espagnol. Quant à moi, avant de commencer à travailler, j'ai fait des recherches sur chaque problème et j'ai même essayé de me faire une idée précise de la catégorie sociale correspondant à chaque personnage - comme l'instituteur de Luvina, par exemple. C'est par mes amis mexicains que je connais bien cette courtoisie mexicaine, ambiguë parfois, qu'il y a entre les gens et il manquait une traduction qui la transmette car certaines choses ne furent pas exprimées clairement ou elles ne semblaient pas très naturelles. Il fallait une sorte de ré-interprétation pour que le lecteur français comprenne qui racontait les histoires. C'était le point faible de la traduction antérieure.

- Y-a-t-il un auteur français qui s'apparente à Rulfo ?

- Jean Giono. Pour la musicalité, il y a Julien Gracq et d'autres auteurs qui font chanter la langue, mais Rulfo n'a rien à voir avec les thèmes qu'ils traitent. Rulfo raconte la mort d'une région, comme Giono. Ce que Giono a fait sur la Provence, et William Faulkner sur le sud des États-Unis, Rulfo l'a fait sur les plaines mexicaines. Si Faulkner, Giono et Rulfo ont quelque chose en commun, c'est l'appartenance à un territoire qui est en train de disparaître. Chacun construit une espèce de chœur sacré qui témoigne de la disparition du monde, une sorte de requiem, plein de douleur et de grandeur. Chez Rulfo il y a une sorte de rituel, un enchantement devant la merveille de ce monde qui va disparaître.

- Pour traduire Rulfo, vous êtes-vous servis des textes de Giono ?

- Absolument pas. Je refuse de recourir aux régionalismes français pour traduire certaines tonalités. Il est évident que j'ai pensé à Jean Giono, cependant j'ai refusé de prendre ses expressions. Altérer la régionalité de El llano en llamas serait inconcevable. Copier des régionalismes est une solution inadéquate. Il a remplacer tous les régionalismes mexicains par des régionalismes français et donnerait aux personnages un langage archaïque qui, à mon avis, ne fonctionnerait pas.

- Quant au El llano en llamas, quel fut le conte le plus difficile à traduire du fait de sa complexité stylistique ?

- Je peux citer El hombre (L'homme) dans lequel il y a trois narrateurs sans instruction, qui se cèdent la parole successivement. Entre le premier et le dernier, il y a une différence de langage et de ton considérable, qui est préméditée. Le défi était de traduire cette forme d'appartenance à la terre avec simplicité, en utilisant du vocabulaire simple, mais tout en transmettant la complexité de la pensée de Rulfo et en récréant l'univers du narrateur. C'est pour cela que j'ai évité d'utiliser un langage intellectuel ou analytique et que j'ai voulu les faire parler d'une manière simple, avec un ton populaire mais sans concessions, pour arriver au berger qui raconte la mort du protagoniste. Il fallait découvrir ce qui y était implicite, comme la relation avec le paysage qui, pour les Mexicains peut être évidente, mais qui ne l'est pas pour un lecteur français. Par ailleurs, Luvina fut le conte qui me posa le moins de problèmes. Il s'agit d'une histoire plus descriptive où la personne qui parle est un instituteur et, par conséquent, un être plus instruit, avec qui on a un langage plus articulé que celui des paysans. C'est mon conte préféré, parce que tandis que le vent souffle il y a une orchestration qui accompagne la parole. On peut sentir, voir la présence du vent dans le récit.

- Avez-vous eu des difficultés à traduire un conte, à cause des différences culturelles ?

- Oui, quand je travaillais sur Es que somos muy pobres, je me suis rendu compte qu'il y avait deux problèmes : d'un côté, il s'agissait d'un enfant qui parlait, mais en même temps, il s'agissait d'un enfant d'une autre culture que les Français ne connaissent pas, ce qui augmentait les difficultés. Ce qu'il y a d'extraordinaire chez Rulfo, c'est qu'il se sert de peu d'éléments mais ceux-ci sont très émouvants. Celui du Llano en llamas est un langage parlé par des personnages humbles, avec des expressions d'un certain point de vue " familières " ou " émotionnelles ". C'est ainsi qu'il faut le traduire. J'ai corrigé ce conte pendant des semaines et même pendant la relecture, au moment de corriger les dernières épreuves, je me suis rendu compte que je devais le retravailler, il y avait quelque chose qui ne me plaisait pas. Je me suis senti obligé d'effectuer un travail supplémentaire pour préserver l'innocence de l'enfant, tout en gardant la vision tragique de l'auteur. Rulfo est un des rares auteurs qui ont recréé le sentiment de fatalité qui vient des tragédies grecques. Quand les critiques font allusion au dépouillement des personnages homériques, je leur dis qu'ils pourraient être en train de parler de Rulfo. Il possède, à la fois, l'austérité et une grande expressivité. A chaque instant, il suggère une profondeur cachée avec tant de simplicité, que c'est comme la partie cachée de l'iceberg qui correspond à tout un continent invisible. C'est seulement dans la tragédie grecque, chez Faulkner et d'une façon remarquable chez Rulfo, que l'on observe cette capacité de narration dépouillée où la noblesse humaine se manifeste fortement. Rulfo choisit les êtres les plus démunis, ceux qui sont à la merci des forces de la nature et du pouvoir politique, sans aucun moyen de se soustraire à la fatalité que les guette. Ceci est très visible dans ¿No oyes ladrar a los perros ? Ici Rulfo extrait quelque chose d'essentiel dans la relation entre le père et son fils. Bien que celui-ci soit un assassin, son père ne peut le condamner totalement et il essaye de le comprendre sans jugement moral ni interprétation psychologique.

- Finalement, qu'apportera Rulfo au lecteur français ?

- Une dimension tragique qui est quasi enfouie en France

Avec l'aimable autorisation de La Jornada